EL EMPODERAMIENTO DE LA MUJER

Siguen discurriendo mis días en este inmenso país, Brasil, desde donde escribo.  Ahora me encuentro en el Estado de Minas Gerais, en la ciudad de Montes Claros. Llegué aquí desde São Felix do Araguaia, después de un viaje de 24 horas de autobús hasta Brasilia -1.300 kilómetros, buena parte sin asfalto-,y 3 horas. de un vuelo interno. Aquí las distancias son enormes.

Montes Claros es una ciudad de unos 400.000 habitantes al norte de Minas. Es la capital de una amplia zona rural, campesina, empobrecida, árida y seca, que está creciendo rápidamente por la llegada a ella de inmigrantes del interior. Cuenta con un importante polo universitario, con universidad pública y varias privadas. Su infraestructura no está preparada para este rápido crecimiento. Los barrios de la periferia presentan importantes deficiencias y problemas de droga, delincuencia, desempleo, falta de asfaltado, etc.

Mi estancia en esta segunda etapa del viaje tiene como objetivo fundamental el desarrollo del proyecto que venimos desarrollando desde Tierra sin Males, llamado “Crecimiento personal y liderazgo transformador”. Cuando vinimos por primera vez a Brasil, hace ya 18 años, nos pidieron cursos de autoestima para la mujer, dado el fuerte y frecuente machismo reinante, la desvalorización de la mujer y por otra parte los deseos y empeño de las mismas en su superación. Respondimos a esa demanda y el proyecto fue ampliándose en los sucesivos viajes que todos los años hemos venido realizando hasta la actualidad. Además de cursos de autoestima y relaciones humanas, hemos ampliado el programa con otros módulos de autoconocimiento, inteligencia emocional, liderazgo, resolución de conflictos…Todo un programa de unas 200 horas de formación que los participantes van realizando durante dos o tres años y que son asimiladas en los encuentros mensuales, acompañados por tutores entrenados, lecturas, videoconferencias desde España y trabajos personales.

Nuestra evaluación y experiencia es muy positiva. Habrán pasado por este proceso formativo unas 7.500 personas a lo largo de estos años, la mayoría mujeres. Muchas de ellas confiesan que su vida ha mejorado notablemente: se valoran más, se sienten más importantes y con más fuerza para defender sus derechos y su dignidad, se sienten más capacitadas para ejercer mejor sus obligaciones profesionales y ciudadanas. Muchas de ellas nos agradecen nuestro trabajo afirmando que en su vida hay “un antes y un después” de su participación en nuestro proyecto formativo. Sin duda el empoderamiento de la mujer es un fermento transformador de personas, familia y sociedad.

Espíritu 0,7%.

Eduardo Lallana.    Montes Claros, 12-07-2015.